Parece que por estos días Axl Rose es un tipo común y corriente que lee libros tirado en su sofá y mira películas comiendo pochoclos. Y parece, también, que estuvo comiendo muchos pochoclos, porque su aspecto no es más el del “adonis” de antaño. Está gordo, barbudo y parece cualquier cosa menos un cantante de rock.

Pero, en realidad, su vida de “tipo común” no es de ahora. Axl viene siendo “común” desde que se recluyó de los ojos del mundo, después de desarmar el Guns ‘N Roses original, alrededor de 1993... cuando salió el último disco de la banda, The Spaghetti Incident?. La placa, un manojo de versiones ajenas, arrojó como saldo tan sólo la hermosa Since I Don´t Have You y fue la excusa para cumplir el contrato discográfico que estaba pendiente. El verdadero último disco de estudio de los Guns –con material original- había sido Use Your Illusion, de 1991.

Desde entonces, Axl viene prometiendo y, claro, nunca cumpliendo. Después de siete años sin tocar en vivo, el nuevo Guns ‘N Roses (formado por Axl; Tommy Stinson, ex Replacements en bajo; Brian Mantia de Primus en batería; Dizzy Reed en teclados y Chris Pittman de Replicans, Paul Tobias –Buckethead- y Robin Finck de Nine Inc Nails en las guitarras) se subió a un escenario de Las Vegas en la noche del Año Nuevo de 2001. Fue un gran regreso plagado de promesas: en junio de ese año Axl anunciaba la salida de su nuevo disco, Chinese Democracy.

El segundo gran show de la etapa “pobre” de Guns ‘N Roses llegó en enero de 2001 cuando la banda se presentó en el Festival Rock In Río, en Brasil. El show fue brutal, enérgico y, supuestamente, iba a marcar el nuevo período de la banda tan popular durante los ochentas. En ese concierto, y ante 190 mil espectadores, Axl dijo: “Sé que muchos de ustedes están desilusionados porque algunos miembros de la banda que ustedes conocieron y amaron hoy no están acá. Yo también siento lo mismo. Pero esta gente que ven en el escenario hoy trabajó mucho para que los Guns vuelvan... entonces ¡Fuck Them!” (obviamente insultaba a Slash y los ex Guns de primera hora). Como en el show de Las Vegas, Axl presentó un par de temas nuevos: Madagascar y Chinese Democracy... el disco nuevo estaba cerca.

Pero después del éxito en Brasil, y de una promesa falsa de show en Argentina para noviembre de ese año, todo se volvió a derrumbar. En mayo se informó que por una enfermedad “no diagnosticada” del guitarrista Buckethead (tentativamente definida como “hemorragias internas”) se cancelaba el lanzamiento del disco y su gira de presentación (que iba a tocar Berlín, Londres, Glasgow, Manchester, Birmingham, Madrid, Barcelona, Estocolmo y Oslo) hasta “nuevo aviso”.

La nueva aparición del esquivo Rose fue también en Las Vegas, en la noche de Año Nuevo de 2002. Allí se repitió la promesa... Chinese Democracy estaría en las disquerías en septiembre de ese año. Parecía que la cosa finalmente ocurriría.

En agosto de ese año, Axl viajó a China para iniciar la gira mundial de lanzamiento de la placa. El cantante dijo en una entrevista que las canciones de su disco estaban “listas y elegidas”, que el arte de tapa de la placa estaba “cerrado” y que sólo se estaba tomando un tiempo porque no quería “experimentar las presiones sufridas al grabar Use Your Illusion”. Además toreó: “Si estás esperando, guardá tu aliento porque esto va a ser grande”.

Grande, chico... el disco más anunciado de la historia del rock nunca llegó.

Tras un par de años más de retiro, Axl volvió a la carga y dijo la semana pasada a un periodista de Rolling Stone: “La gente oirá música este año”... una nueva promesa de salida de Chinese Democracy Y van...

A casi siete años del primer anuncio, Rose juró que tiene entre manos un disco “muy complejo” y que está tratando de hacer “algo diferente”, con arreglos al estilo “de Queen”: “Estuvimos trabajando en treinta y dos canciones, y veintiséis están casi listas... trece están destinadas al disco final”. Algunos nombres, que se suman a los dos temas presentados en Las Vegas, son Better, There Was a Time y The Blues. ¿Pero cómo? ¿El disco no estaba listo en el 2002?

Más promesas, más mentiras, más demoras, más frustraciones de los fans. Lo cierto es que, si sale, Chinese Democracy al menos se llevará el título del disco más anticipado de la historia.

Artista torturado, con miedo a no poder hacer sombra a su propio éxito modelo ’80, enfermo de la reescritura, obsesivo por la perfección... Axl tiene sólo dos destinos: o producir el mejor disco de la historia como para validar la espera o bancarse las críticas que vendrán cuando finalmente salga Chinese Democracy y muchos escriban en las páginas del rock: “no valió la pena esperar tanto”.

Gordo, barbudo, improductivo... Axl sigue siendo noticia ¿Será que lo habremos amado tanto...?